Los alemanes toman Riga

Los alemanes toman Riga

Announcement Date: 21st agosto 1917

El 21 de agosto de 1917 el ejército alemán tomó Riga, importante ciudad del Báltico, hoy capital de Letonia (entonces habitado por muchas personas de etnia alemana). En el frente del Báltico las líneas estaban paradas desde 1915, y durante estos días se dio una ruptura en el frente ruso. Fue una gran victoria para los alemanes, acercándose incluso el emperador Wilhelm a las celebraciones.

La toma de Riga amenazaba Petrogrado. Sin embargo, según algunos la toma de Riga fue un intento de la derecha para apartar del camino la revolución tras el fiasco del golpe de Estado de Kornilov, esto es, que abrieron el camino a los alemanes para que al menos el régimen burgués fuera salvado, bien con la esperanza de que los alemanes aplastaran la revolución, o bien con esperanza de que el avance de los alemanes volviera a girar a la gente contra los bolcheviques.

El 22 de agosto Lenin escribió el texto de las octavillas que debían ser repartidas ilegalmente, sobre la toma de Riga de los alemanes, pero propuso firmarlo con un seudónimo en vez de en nombre del Partido (“los bolcheviques perseguidos” o algo por el estilo). En esa octavilla Lenin denunciaba el carácter imperialista de la guerra y criticaba la política de saqueo de ambos bandos, hablando contra la guerra, defendiendo que la única manera de establecer la paz era establecer un Gobierno de los trabajadores y defendiendo la autodeterminación de los pueblos (incluyendo el del “País Letón”), relacionando éste último punto con “la paz sin anexiones”. Para Lenin las palabras de temor de la burguesía sobre “la perdida de Riga” eran un “chantaje”. Lenin denunció más de una vez (el 16 de septiembre, por ejemplo, en el articulo llamado “La Revolución de Rusia y la Guerra Civil”) que “los generales kornilovistas eran capaces de abrir tanto el frente de Riga como el de Petrogrado”. El 30 de agosto, en una carta que Lenin escribió desde la clandestinidad al Comité Central del Partido Bolchevique, se mostró contrario a que el Partido Bolchevique se aliara con los eseristas y el Gobierno provisional, y criticó a quienes apoyaban esto (nombraba a Volodarski, aunque luego éste reculara). Esto es lo que dijo Lenin en esa carta: “Ni que caiga Riga ni que caiga Petrogrado nos hará defensistas”. En un conocido artículo escrito entre el 13 y el 14 de septiembre (El marxismo y la revuelta), Lenin escribió que “nuestro Partido es el único capaz de salvar Petrogrado”. En un artículo publicado entre el 26 y el 27 de septiembre (“Las tareas de la revolución”) denunció que “en Riga y en Galitzia los generales kornilovistas abrieron el frente queriendo”. Stalin, en un artículo que escribió el 25 de agosto (“La Alianza Amarilla”), denunció que la prensa burguesa y los imperialistas franceses y británicos querían aprovechar la derrota de Riga para “decir calumnias y mentiras contra la revolución rusa” y para reimponer su programa (“imponer la disciplina en el Ejército”). El 28 de agosto, debido al golpe de Estado de Kornilov, escribió que “después de entregar Riga a los alemanes, Kornilov también se disponía a entregar Petrogrado”.

En aquellos tiempos se escuchaban mucho los rumores de que el Gobierno quería evacuar Petrogrado y eso no hacía más que aumentar la preocupación entre los revolucionarios (también hay que tener en cuenta que el golpe o intenciones de golpe de Kornilov eran apoyados con ayuda extranjera –británica en este caso-; por tanto que otros extranjeros lo usaran contra la revolución no le extrañaba a la gente).

El periodista estadounidense John Reed describió el ambiente de aquella época con estas palabras: “Una vez, en septiembre (por tanto, tras el golpe de Kornilov y estando los bolcheviques haciéndose fuertes), me invitaron a casa de un rico comerciante de Moscú. Allí estábamos once personas y yo. Les pregunté si preferían a Wilhelm o a los bolcheviques. Diez contra uno, respondieron que Wilhelm”. Reed también mencionaba los rumores de evacuación de Petrogrado y recordó unas declaraciones de Kornilov: “si para salvar Rusia hay que abandonar Riga, que así sea”. Reed relacionaba lo ocurrido con Riga con la desorganización y el sabotaje en la economía de algunos propietarios de empresa. Reed también recuerda una conversación que tuvo con Mijaíl Rodzianko, en la cual Rodzianko dijo que “si Petrogrado está en peligro, que se vaya a tomar viento” añadiendo que “puede que los alemanes nos salven del desorden”.

A consecuencia del Tratado de Brest-Litovsk (3-III-1918) prácticamente Letonia se puso en la órbita alemana aunque formalmente fuera independiente. En noviembre, tras perder Alemania la I Guerra Mundial, las últimas tropas alemanas se retiraron de Riga y de la República Letona.

(En la imagen desfile de la victoria alemana en Riga)