Levantamientos de las tropas de Petrogrado

Levantamientos de las tropas de Petrogrado

Announcement Date: 26th febrero 1917

El 26 de febrero, la crisis del estado zarista ruso era evidente, especialmente en Petrogrado. (Según el historiador Richard Pipes, “en ese momento, la crisis sólo fue un levantamiento de soldados (…) circunscrito  Petrogrado”. Aún y todo, todos los historiadores concuerdan en que para el día 26 la crisis era tan grande, que las fuerzas gubernamentales tuvieron que replantearse la perspectiva de la represión como medio para la resolución del conflicto). La mañana transcurrió con tranquilidad: era domingo y la gente no acudió a los centros de trabajo, por lo que, según Trotski, “fue más difícil organizar a los trabajadores para acudir a la manifestación”. Por otra parte, el Gobierno, de acuerdo a lo decidido en la reunión anterior de disparar a matar en caso de que alguien desobedeciera órdenes de la policía, puso ametralladoras. A primera hora, la policía arrestó al Comité Bolchevique de Petrogrado y otros socialistas, pero ya para el mediodía, había 300.000 trabajadores en la manifestación, según recoge la Enciclopedia Rusa de Historia.

La policía, disparó contra las masas con el uso de francotiradores, y aquel domingo, también dispararon los soldados. Siguiendo las órdenes del Gobierno del día anterior, las tropas dispararon contra los manifestantes: el regimiento Semionovski (entre las avenidas Vladimir y Nevski), el regimiento Pavlovski (en la avenida Nevski, cerca del mercado) y el regimiento Volinski (en la plaza Znamenskaya), concretamente. Este último fue el responsable de 50 muertos. A pesar de ello, estos hechos, en lugar de atemorizar a las masas, aumentaron la crispación y la rabia de la población y llenaron de dudas a los soldados. Según dijo Trotski, las masas no perdieron la oportunidad de poner a los soldados de su parte, algo que no ocurrió con la policía (por lo que se puede apreciar la diferente percepción hacia los dos cuerpos represivos).

Primero, las masas entraron al cuartel de Pavlovski, y a gritos, consiguieron que la IV compañía de ese regimiento se declarase en rebeldía, pero el sector pro-gubernamental que quedaba en el regimiento consiguió controlar la revuelta y arrestar a los rebeldes. Por otra parte, la revuelta más conflictiva se llevó a cabo en el cuartel del regimiento Volinski (autores de la masacre de la plaza Znamenskaya), teniendo como líder a Sergei Kirpichnikov. Mataron al comandante en el mismo cuartel (después de que éste diese la orden de usar la violencia contra las masas y huir), y más tarde, otros regimientos también se sumaron al levantamiento: el de Finlandia, el de Lituania, el de ingenieros, el de Moscú y el Preobrazhenski (con el escritor Viktor Shklovski a la cabeza). Los soldados salieron a la calle a unirse a las masas, y tomaron las armerías. A partir de este momento, la revolución se disciplinó y se militarizó, y en palabras de Orlando Figes: “los revolucionarios aumentaron su nivel de organización; estableciendo controles y tomando el control de puentes y sistemas telefónicos (…)”. Se calcula que para el final del día se contaban 150 muertos.

La ceguera que demostró el Zar durante estos hechos repercutió negativamente en su posición y en la monarquía: a la noche, el presidente de la Duma Mijail Rodzianko le escribió una carta al Zar para que formara un gobierno acordado con la Duma, carta a la que el Zar no contestó, e incluso despreció al propio Rodzianko entre sus ayudante. Para rematar, el Gobierno disolvió la Duma. Con esta decisión, el Zar derribó todos los puentes que pudiese haber entre él y los liberales, hecho que obligó a los liberales  a jugar por su cuenta para protegerse de la revolución y evitar que ésta llegase a sus objetivos finales (al poder obrero): esto es, los “obligó” a tomar la plataforma de poder propiciada por los obreros y a “actuar según la nueva legitimidad”.

(En la imagen, trabajadores en la plaza Znamenskaya).