Kornilov nombrado jefe del Ejército.

Kornilov nombrado jefe del Ejército.

Announcement Date: 19th julio 1917

El 19 de julio, Kerenski decidió reemplazar al jefe  del ejército Aleksei Brusilov (nombrado por Kerenski cuando este era ministro de guerra, y responsable desde ese cargo de la Ofensiva Kerenski) por el general Lavr Kornilov.

Brusilov se sentía culpable de aquel fracaso y dejó el cargo apenado. Además, hay que tener en cuenta que los demás generales no veían con buenos ojos a Brusilov, porque era demasiado familiar con los soldados y además, estaba a favor o al menos aceptaba las reformas militares democráticas aprobadas en los días de febrero (las aprobadas por los sóviets y las que según los militares desestructuraban el ejército).

El militar Lavr Kornilov no estuvo en eses momento entre los generales principales, pero su perfil social fue una gran baza para ser elegido. Por un lado, fue cosaco, hijo de una familia humilde. Su madre era de la etnia turca y él tuvo conocimiento de las lenguas turcas; por tanto, su procedencia “no aristocrática” era obvia y encajaba con el “espíritu de febrero”. Además, fue él quien el Comité Provisional de la Duma lo nombró como gobernador militar del Petrogrado en sustitución del zarista Sergei Jabalov, y quien detuvo a la misma zarina Aleksandra Romanova el 8 de marzo de 1917 (en contra del mito, Kornilov no era zarista). El 1 de mayo incluso participó en las celebraciones. Pero por otro lado, Kornilov, estaba a favor de establecer la disciplina dentro del ejército y por restringir los derechos de los Sóviets de soldados (incluso de destruir los propios comités). En 1917 se hizo famoso por ordenar disparar contra los soldados que huían de la zona de lucha y el 12 de julio, el Gobierno volvió a imponer la pena muerte en el ejército después de que Kornilov se empeñara en ello. Además, le favorecía la épica: detenido en 1915 por los austríacos se fugó de un campo de prisioneros en 1916. Por tanto, el Gobierno pensó que Kornilov podría ser un aliado del Gobierno Provisional de Kerenski en esa etapa, no solo contra la agitación a favor de la paz de los bolcheviques en el frente, sino también si fuera necesario “en casa”, contra el Sóviet. Esto es, si Brusilov (elitista de origen, pero demócrata de convicción) era adecuado para las primeras semanas tras febrero, para la luna de miel entre el Gobierno y el Sóviet; Kornilov (de orígenes “democráticos” y “aristocráticos”, pero de tendencia coercitiva) era adecuado para esta etapa de confrontación entre la burguesía y el proletariado.

Una vez elegido, Kornilov, el 21 de julio, adelantó su “plan de reforma”: reponer la pena de muerte en el ejército, imponer la autoridad de los oficiales por encima de los comités de soldados, prohibir las asambleas de soldados, derecho a detener y juzgar a soldados que ejercían la agitación política, prohibir los periódicos en el frente y disolver las unidades militares que se mostraron partidarios de la revolución de izquierdas (este programa al parecer fue escrito por su colaborador y viceministro de guerra Boris Savinkov). Ese plan de reforma era completamente contraria a la “Orden Número 1” que se aprobó en febrero (y también contrario al Sóviet con mayoría menchevique-eserista). Por ello, los círculos de derechas, los cuales habían endurecido mucho su actitud después de los “días de Julio”, vieron en Kornilov su nueva esperanza y enseguida consiguió más popularidad que Kerenski entre los círculos contrarios al Sóviet, pues definían a este último como demasiado blando.

(En la fotografía, en el centro, Lavr Kornilov como jefe del Ejército. A la izquierda, su colaborador Boris Savinkov).