I Congreso de los Soviets de Obreros de Toda Rusia

I Congreso de los Soviets de Obreros de Toda Rusia

Announcement Date: 3rd junio 1917

Se celebró en Petrogrado del 3 al 24 de junio de 1917. Había 882 representantes con derecho a voto, y según los datos, representaban a 305 Soviets locales, 53 de nivel de provincia y 34 Soviets militares. De ellos 285 eran eseristas, 248 mencheviques, 105 bolcheviques, 32 mencheviques internacionalistas, 10 miembros del Mezhraionka y otros 97 miembros de partidos pequeños, no habiendo declarado su partido 45 (según los datos de Trotsky los bolcheviques y los “internacionalistas de otros partidos” eran en total un 20% de los representantes). Este Congreso representaba a 20,3 millones de personas.

Este Congreso se celebró en una situación muy difícil, ya que comenzaron a aparecer señales del hambre (según muchos los capitalistas saboteaban la producción), el Gobierno decidió comenzar una ofensiva y amenazó con enviar una guarnición de Petrogrado al frente, en las aldeas los campesinos expropiaban cada vez más tierras, en Finlandia y Ucrania la voluntad de autodeterminación crecía y el Gobierno de coalición perdía legitimidad entre los trabajadores: el Congreso de Comités de las Fábricas celebrado el 31 de mayo y el 3 de junio le dio la mayoría a los bolcheviques. Además los resultados del “Gobierno de coalición” formado en abril estaban siendo escasos, el Ministro de Trabajo menchevique Skobelev no consiguió establecer la jornada laboral de ocho horas y el Ministro de Agricultura eserista Chernov tampoco establecer un sistema de reparto de tierra.

En aquella época los bolcheviques eran una minoría dentro de los Soviets y su táctica política en el seno de los Soviets consistía en hacer pedagogía política, esto es, acercar las masas trabajadoras y los representantes de los Soviets a la revolución y aislar a los partidos favorables a la conciliación con la burguesía (eseristas y mencheviques). En de junio Lenin dio un discurso ante este Congreso General. En este Congreso General los bolcheviques denunciaron al Gobierno imperialista y la complicidad de eseristas y mencheviques con éste. Sin embargo, la mayoría menchevique y eserista sacó adelante sus resoluciones y dieron sus apoyo al Gobierno Provisional y a seguir participando en la guerra imperialista (concretamente a la ofensiva militar que iba a producirse en el frente). Las resoluciones eran contrarias al Poder Soviético y a crear el Gobierno Soviético. Los eseristas y mencheviques nombraron un Comité Ejecutivo Superior del Soviet bajo su dirección, nombrando como presidente al menchevique Nikoloz Tsereteli (quien también era presidente del Soviet de Petrogrado) y vicepresidente Irakli Tsereteli, menchevique también. Crearon un Comité Ejecutivo Central (VTsIK) como Soviet “permanente”; allí había 123 mencheviques, 119 eseristas, 58 bolcheviques, 13 de Mezhraionk y 7 miembros de otros partidos… En la Presidencia del VTsIK entraron seis mencheviques, cinco eseristas, cuatro bolcheviques, uno de Mezhraionk y un enesista.

El punto de vista de los bolcheviques lo explicó Lenin en dos discursos que dio ante el Congreso: el 4 de junio y el 9 de junio. En el primer discursó explicó los fundamentos y carácter excepcional del doble poder. Por un lado, dijo que la base de la “democracia revolucionaria” de Rusia eran los Soviets, pues el programa del Gobierno Provisional en sí era parecido al de cualquier Gobierno burgués, y los Soviets era la garantía de la situación revolucionaria que había en Rusia. Por otro lado, dijo que esa situación no era común en las democracias burguesas y que en Rusia era una excepción, pero explicando también que sería transitoria, por tanto, a los Soviets les quedaba o tomar el poder o desaparecer. Según Lenin, el Gobierno Provisional “de coalición” en vigor era parecido al Gobierno Provisional que hubo entre febrero y abril; en consecuencia, a los Soviets no les corresponde más que tomar el poder, no sostener el programa del Gobierno Provisional.  Por lo tanto, en esa fase transitoria de la democracia revolucionaria, si esa democracia tenía que ser revolucionaria, los Soviets tenían que ir a tomar el poder, si no acabaría siendo una “democracia reformista”, y en consecuencia, perdiendo su carácter y al final quedando de sobra. Como Lenin dijo, el Partido Bolchevique tenía el programa para lograr el poder para los Soviets (en este discurso Lenin utilizó más tiempo del que le correspondía, pero los representantes pidieron a Chjeidze, el presidente del Soviet, que le dejaran extenderse). En el segundo discurso habló sobre el problema de la guerra. Lenin, al hablar de “la paz sin anexiones ni contrapartidas”, dijo que era necesario publicar los tratados secretos firmados por los capitalistas y por otra parte que Rusia concediera el derecho de autodeterminación a los pueblos de su interior, pues en caso contrario sería palabrería. Lenin se mostró contrario a la paz que derivaría de volver al status quo, porque eso significaba mantener el capitalismo y legitimar la colonización ex ante. Además, concluía que la pedir a los trabajadores alemanes y austriacos “terminar la Guerra sin anexiones” era cínico mientras los Soviets rusos “entregaran” el poder a la clase capitalista, porque el Soviet ruso mantenía en el Gobierno a la misma clase que comenzó y continuaba la guerra, a la burguesía. Por tanto, aplastaba el argumento principal del “defensismo democrático”: no hay justificación “democrática” de la guerra, pues en los otros Estados hacía mucho tiempo que habían expulsado a los reyes absolutistas, estando la situación “democrática” en consonancia (y no en antagonismo) con el imperialismo, por tanto el imperialismo también estaba en vigor en Rusia (en este discurso también, Chjeidze dijo a Lenin que había excedido su tiempo, pero las masas pidieron que se le diera más tiempo). Una idea unía los discursos en torno a los dos temas: no habría ningún cambio/paso adelante verdadero hasta que los Soviets rompieran con su situación de subordinación.

Otro punto que se discutió en este congreso fue el de manifestación. El 8 de junio los bolcheviques anunciaron la convocatoria de una manifestación (armada, pero pacífica) contra el Gobierno Provisional para el 10 de marzo. Convocaron esa manifestación tanto para valerse de la oposición de los trabajadores y soldados rusos a la ofensiva de Kerenski que no querían, como para dirigir la amargura dejada por esa ofensiva contra la política burguesa del Gobierno Provisional (pues la Declaración de Derechos de los Soldados en sí fue un paso atrás en los derechos de éstos, y por otra parte había rumores de que iban a disolver la guarnición de Petrogrado y enviarla al frente). Sin embargo, el VTsIK no aceptó esa propuesta y prohibió la manifestación: por ejemplo, el 11 de junio Tsereteli dijo en un discurso que la manifestación planteada por los bolcheviques era un “complot para derrocar el Gobierno y tomar el poder”, y se oyeron calumnias contra los bolcheviques en boca de los representantes favorables al Gobierno. Al final los bolcheviques cancelaron la convocatoria de manifestación, sin embargo, no se unieron a la reunión convocada por el VTsIK para decidir la prohibición. El Congreso de los Soviets “repudió” la actitud del Partido Bolchevique el 12 de junio, a pesar de que el Partido Bolchevique ya había anulado la convocatoria para la manifestación pacífica (el Congreso no permitió leer esa declaración al representante bolchevique). Al final se hizo una manifestación el 18 de junio convocada por el Congreso de los Soviets, con un lema ambiguo como “a favor de los Soviets”.

Este Congreso General de los Soviets en sí solo representaba a Obreros y Soldados. El Comité Central del Congreso de los Soviets de Campesinos y el Comité Central del Congreso de los Soviets de Obreros no se unieron, según Lenin porque los primeros eran eseristas y los segundos bolcheviques, por tanto, por intereses partidistas. Los dos Soviets se unieron en noviembre de 1917: después de que los bolcheviques lograran el liderazgo en el Soviet de Obreros y Soldados y los eseristas de izquierda en el Soviet de Campesinos.