Formación del Gobierno Provisional

Formación del Gobierno Provisional

Announcement Date: 1st marzo 1917

En los días de la Revolución de Febrero, el 27 de febrero concretamente, se crearon dos centros de poder: por un lado el Comité Provisional de Miembros de la Duma y por otro lado el Soviet de Petrogrado: el primero formado sobre todo por políticos liberales (que incluía también a dos socialistas) y con el visto bueno de la burguesía, y el segundo formado por trabajadores y soldados de origen trabajador, que tenía el reconocimiento de la mayoría de fabricas y compañías militares de Petrogrado; el uno reunía a conocidos políticos y “expertos en técnicas de Gobierno” y el otro gente que había hecho la revolución en las calles. Por lo tanto existía el peligro de que se creasen dos Gobiernos y dos poderes paralelos. Además, todavía no estaba muy claro si el zarismo iba a caer, pues el zar envió tropas desde el frente “para restablecer el orden en Petrogrado”.

Las dos partes intentaron una especie de acercamiento. Por un lado, aunque el Comité Provisional de Miembros de la Duma tenía cierto reconocimiento (sobre todo debido a la fama de los políticos que lo formaban) y el 27 de febrero prácticamente se reivindicó como Gobierno del Estado, no tenía poder real (como reconoció Aleksandr Guchkov) y creía que el Soviet podía darle ese poder. Por otro lado, los partidos que tenían la mayoría en el Soviet, según sus concepciones teóricas, creían que a Rusia le correspondía la “revolución burguesa”, y que por tanto, el Gobierno que debía establecerse tras la revolución debía ser también burgués.

El 1 de marzo se realizaron las negociaciones para fundir los dos poderes. Los motivos para comenzar las negociaciones fueron varios (según los historiadores Oskar Anweiler y Orlando Figes). Por parte del Soviet, como antes se ha dicho, existía la creencia de que había que conseguir “un gobierno burgués para la revolución burguesa”. Por otro lado, el Soviet creía que él solo no podía tomar el Gobierno, porque supuestamente un Gobierno soviético quedaría apartado ante la mayoría del país (labradores y campesinos) y podía ser un peligro de contrarrevolución (valoración errónea). En tercer lugar, según algunos políticos soviéticos podía ser adecuado poner en el Gobierno a políticos burgueses en quienes los generales del Ejército confiaran, para alejar los propósitos o intenciones contrarrevolucionarias de alguno de ellos (el 1 de marzo el zar aun no había dimitido). En cuarto lugar, porque ni unos ni otros se atrevían a tomar el poder en solitario. Según Orlando Figes también hubo otra razón: el 28 de febrero en el Soviet de Petrogrado los bolcheviques, la Mezhraionka y algunos eseristas presentaron una moción para establecer “el Gobierno soviético revolucionario”. Esa moción la tumbaron la mayoría del Soviet (mencheviques y eseristas), pero existía la posibilidad de que en aquellos complejos e inciertos días los trabajadores dieran su apoyo a los propósitos que aparecían en esa moción y establecer un Gobierno socialista soviético de facto. Una de las razones para comenzar las negociaciones podía ser eliminar esta posibilidad.

En las negociaciones participaron, de parte del Soviet tanto dos miembros ambas instituciones (Chjeidze y Kerenski) como algunos representantes elegidos por el Soviet (Sujanov, Sokolov y Stieklov), y de parte del Comité de la Duma sobre todo el cadete Pavel Miliukov y el octubrista Aleksandr Guchkov. En las negociaciones el Soviet puso ocho condiciones para el programa unitario, las siguientes precisamente: 1) Amnistía; 2) Libertad de prensa, expresión y huelga, como el zar aceptó en 1905; 3) Acabar con la discriminación por nacionalidad, religión y clase; 4) Comenzar inmediatamente la preparación de las elecciones para la Asamblea Constituyente, elegida mediante sufragio universal; 5) Disolución de la antigua policía y sustituirla por una milicia electa; 6) Hacer nuevas elecciones para los órganos de autogobierno local; 7) No disolver ni enviar al frente a las unidades militares que participaron en la revolución (esto es, la Guarnición de Petrogrado); y 8) Que los soldados tengan los mismos derechos que los civiles. Además el Comité de Miembros de la Duma tuvo que aceptar la “Orden Numero 1” (sobre los derechos de los soldados y sobre el control de las unidades por el Soviet). Sin embargo, a pesar de que ahí había muchas exigencias políticas formales, el Soviet de Petrogrado no hizo ninguna demanda en torno al poder económico. En consecuencia, el Soviet se estableció como órgano para condicionar el poder, pero no como órgano para establecer el poder de clase. Así, se dio la “dualidad de poderes”, pero con una característica original rusa: si en la forma clásica la dualidad de poderes se presenta como una situación de equilibrio temporal entre dos poderes que rerpesentan a dos clases sociales diferentes que pugnan por todo el poder (por tanto la dualidad es un resultado temporal de una disputa de dos sectores que niegan dicha dualidad); en Rusia en cambio, esta dualidad se planteó como una cesión (y no como una pugna) del poder por parte de una clase social o sus representantes (el Soviet) que ostentaba todo el poder factual y la hegemonía práctica, que no las deseaba, a otra clase, a la burguesa, y a sus representantes (el Comité de Miembros de la Duma) que no podían tomar todo el poder, por tanto no se planteó como una situación transitoria. En Rusia la dualidad de poderes poseía un caracter “cuasi-constitucional”, bajo la forma clásica no era un fenómeno constitucional sino un producto de la revolución.

Por tanto, una vez que el Comité de Miembros de la Duma aceptó este programa, el mismo 1 de marzo se formó el Gobierno Provisional. El Soviet decidió no tomar parte en él, pues como se ha dicho al principio, los socialistas rechazaron participar en un “Gobierno burgués”. Por lo tanto el Soviet apoyaría al Gobierno Provisional “en la medida” en que éste siguiera ese programa (postolku poskolku, según la formula que se utilizaba entonces). Con este pacto el Soviet de Petrogrado, como querían mencheviques y eseristas, se convirtió en un “órgano de control” (la Comisión de Enlace garantizaba eso sobre todo), no en un “órgano de poder”, como querían los bolcheviques (la historia de la revolución rusa de febrero a octubre de 1917, e incluso en el periodo tras los meses posteriores a octubre, en gran medida, es la historia de la lucha entre esas dos concepciones).

El nuevo Gobierno lo “eligió” Pavel Miliukov principalmente. Guardó para él el Ministerio para Asuntos Exteriores, y no el puesto de primer ministro. Pusieron de primer ministro al liberal Georgi Lvov, hombre no muy involucrado en teoría política ni en la vida del partido, pero que debía tener gran “espíritu práctico” y “capacidad para llegar a acuerdos”. Precisamente, el no estar tan atado al partido podía ser uno de los motivos para ser elegido para ese puesto, pues estaba visto como “hombre de acuerdos”. Colocaron al octubrista Aleksandr Guchkov en el puesto de ministro de Guerra y el liberal sin partido y gran empresario del azúcar Mijailo Tereshchenko como ministro de Finanzas. Nombraron a Aleksandr Kerenski como Ministro de Justicia, quien era miembro tanto del Comité de la Duma como de la ejecutiva del Soviet. En sí no podía coger ese cargo porque el Soviet decidió que podía apoyar al  Gobierno pero no tomar parte en el Gobierno. Al principio el Comité Ejecutivo del Soviet no dio permiso a Kerenski para ser miembro de Gobierno, pero en un melodramático discurso que Kerenski hizo a la asamblea del Soviet apeló al Soviet para que le diera permiso. El presidente de la Duma y del Comité de Miembros de la Duma, Mijail Rodzianko, no entro a formar parte del nuevo Gobierno. El nuevo Gobierno lo dio a conocer Miliukov al público el 2 de marzo (Y tuvo que responder a la incómoda pregunta “¿Quién te ha elegido?”, ya que nadie lo había elegido. La respuesta que acertó a dar Miliukov fue “nos ha elegido la revolución”).

El nuevo Gobierno dejó sin definir la cuestión de la forma del Estado, si iba a ser una república tal y como querían los representantes del Soviet, o una monarquía constitucional, como quería la mayoría de miembros del Comité de la Duma. Aun así, ya para el 1 de marzo estaba claro que si iba a haber una monarquía constitucional no iba a ser bajo Nikolai II (cuando Miliukov presentó el nuevo Gobierno al público anunció que el hijo de Nikolai, Aleksei, iba a ser zar). El Gobierno Provisional resolvió enviar a dos representantes del Comité de la Duma, Shulgin y Guchkov, donde el zar para convencerlo que reconociese el nuevo Gobierno y abdicase.