Barricadas y violencia en Petrogrado

Barricadas y violencia en Petrogrado

Announcement Date: 25th febrero 1917

El 25 de febrero, las revueltas fueron más multitudinarias que en los días anteriores: se movilizaron 250.000 trabajadores.  De hecho, no se pararon sólo los trabajadores industriales, sino también la circulación de tranvías y la venta de periódicos. Aquel día las masas salieron “armadas” a la calle. Además, la fábrica Putilov se sumaba a la huelga. Como en los días anteriores, el carácter de la revuelta no fue sólo económico, sino también político: los trabajadores levantaban las banderas rojas. Se dieron los primeros enfrentamientos violentos, primero a la mañana en el puente Aleksandrovski, donde las masas mataron a un teniente de la policía llamado Shalfeyev ante la mirada equidistante de los cosacos. Por la tarde, en la avenida Nevski, los soldados dispararon contra los trabajadores.

Desde primera hora la policía cargó contra los manifestantes, pero no pudo disolver una manifestación tan grande, aún y habiendo dejado algunos muertos entre las masas. Por la tarde, además, en la plaza Znamenskaia, entre los defensores del orden ocurrió un hecho determinante: habiendo cargado la policía para disolver a los manifestantes, los cosacos cargaron contra la policía, disolviéndolos (el jefe de la policía resultó muerto). Las masas gritaron “¡Vivan los cosacos!” (según Figes, aquellos días de febrero era común la expresión “camaradas cosacos”). Aquel día por la tarde, también se levantaron barricadas. Entre los soldados comenzaron las dudas, y algunos de ellos apoyaron a los trabajadores. Estas fisuras aumentaron en los próximos días. Otros soldados, por otra parte, dispararon contra los obreros: cerca de la Duma hubo nueve muertos, y en el mercado otros tres.

Aquel día, los revolucionarios tomaron el control del barrio obrero Viborg, asaltando las comisarías, y los diferentes partidos socialistas crearon un órgano para coordinar las protestas.

Ese mismo día, el Zar realizó sus primeras manifestaciones respecto a la crisis desde el cuartel general del frente: ordenó al gobernador militar Sergei Jabalov reprimir la revuelta y acabar con los disturbios. Ante estas declaraciones, Jabalov decidió movilizar las unidades militares de Petrogrado, y ordenó disparar a matar si los manifestantes no obedecían a las fuerzas del orden. Jabalov, declaró públicamente la prohibición de todas las huelgas y reuniones, y amenazó con enviar al frente a todo aquél que no volviera al trabajo el día 28. Como dice Figes, “esta decisión muestra la enorme desconexión entre el Zar y la realidad”. Richard Pipes afirma que el mismo Jabalov quedó estupefacto ante semejantes órdenes.

(En la imagen, trabajadores en la plaza Znamenskaya en día 25, antes de la carga de la policía).