Comités de Fábrica (fabzavkomi)

Una reunión del comité de la fábrica Putilov.

Los comités de fábrica, eran los comités elegidos por los trabajadores de cada empresa. El acrónimo fabzavkomi, deriva del ruso Fabrichno-zavodskie komiteti; frase que podemos traducir como “Comités de Talleres y Fábricas” (En ruso “fabrika” es un taller pequeño, y “zavod” una fábrica de industria pesada. En singular estos comités se denominaban fabkom o zavkom). La diferencia que tenían con los Soviet radicaba en la existencia de órganos para la negociación y reivindicación de proclamas económicas (reducción de la jornada, aumento del salario, mejora de las condiciones laborales, mejorar las actividades culturales dentro de la fábrica); mientras que los soviets eran órganos políticos con vocación administrativa. Sin embargo, muchas veces no estaban claras estas diferencias, por lo podía darse que se duplicaran las funciones. Los fabzavkomi se crearon junto con los Soviets (también existieron en la revolución de 1905, como el Soviet de San Petersburgo que emanó de la mencionada asociación), pero en 1917 no tuvieron el reconocimiento que tuvieron los Soviets; tampoco en la historiografía, puesto que apenas se mencionan en trabajos divulgativos, y en los trabajos de especialistas se los menciona en contadas ocasiones. Estas asociaciones creadas en febrero-marzo lograron el reconocimiento del Gobierno en abril.

Uno de los mayores logros de los fabzavkomi fue conseguir el marzo la jornada laboral de 8 horas; en algunos casos, podían exigirle al director de la fábrica que no despidiese a nadie o incluso que se contratase a gente, llegando a controlar la administración de la fábrica en algunos casos; según los historiadores, esto ocurrió en 7-10% de las fábricas (en las crisis de abastecimiento de 1917  muchas veces era la única forma de mantener el trabajo, como dijo el Congreso de los Fabzavkomi de Petrogrado en junio). Como dijo John Reed, “estas organizaciones se crearon espontáneamente, después del desorden generado por la revolución (de febrero), tenían como objetivo el control de la industria. Estos comités se hicieron con la empresa por la vía revolucionaria, y la dirigían” (en realidad la dirección de la empresa por parte de los comités solo se daba en algunos casos). Los fabzavkomi se crearon originalmente en las fábricas del Estado (Según Richard Pipes “al principio se crearon en los talleres del sector de defensa”), para sustituir el puesto de los administradores zaristas que habían dejado el puesto tras la revolución de febrero, pero pronto se extendió también a las empresas privadas.

A medida que los Soviet se fueron convirtiendo en organizaciones de Gobierno, (a partir de abril de 1917) y a medida que sus directores defendían los intereses del “Estado” (concretamente los intereses del Estado burgués y la burguesía imperialista), los fabzavkomi, en tanto que eran representantes de los trabajadores de base, fueron los portavoces de las reivindicaciones radicales de los trabajadores o las reivindicaciones transparentes (reivindicaciones no filtradas por la política de negociación). También existía otra razón para este hecho: el Soviet de Petrogrado quedo muy pronto a manos de su Comité Ejecutivo, perdiendo la mayoría de delegados el poder de decisión que tenían. El Comité Ejecutivo, como  ya se ha mencionado, estaba compuesto por delegados de partidos y no tanto por delegados elegidos por los trabajadores, por lo que fue un órgano de intelectuales que se dedicó a defender los intereses de los partidos. Según Richard Pipes, los fabzavkomi “al principio surgieron con un programa moderado, pero luego fue radicalizándose”.

En los fabzavkomi, la influencia de los bolcheviques destacó antes que en los Soviets; por ejemplo, en la fábrica Putilov, la más grande de Petrogrado, los bolcheviques y sus simpatizantes tomaron el control del comité de fábrica en abril, y en el Congreso de los Fabzavkomi de Petrogrado que se llevó a cabo en mayo-junio, los bolcheviques ya eran mayoritarios (según Orlando Figes, los bolcheviques lograron la mayoría en los Fabzavkomi en mayo); en el Congreso de los sindicatos en 1917, el 36% de los delegados eran bolcheviques (el organizador del Congreso era Yakov Sverdlov, y el secretario general Mikola Skripnik, ambos bolcheviques), y en 1917, el Congreso de los Fabzavkomi de Petrogrado, hizo suyas las resoluciones del VI Congreso Supremo del Partido Bolchevique, de la misma forma que lo hizo el Congreso Supremo de los Fabzavkomi de Kiev: cuando se celebró la Conferencia Democrática de septiembre de 1917, de los delegados sindicales y de los fabzavkomi, el 58% eran ya bolcheviques, y solo el 38% eran partidarios de partidos socialistas pro-gubernamentales. En octubre de 1917, un poco antes de la Revolución, se llevó a cabo el Congreso de los Fabzavkomi de Toda Rusia, siendo bolcheviques 96 de los 167 delegados, cerca de dos tercios. De acuerdo con Richard Pipes, “los fabzavkomi fueron la primera institución que controlaron los bolcheviques a nivel de toda Rusia, antes que los Soviets o los sindicatos”.

La huelga general de Moscú de 1917 fue convocada por los bolcheviques mediante los fabzavkomi. Los delegados de los fabzavkomi no estaban tan ligados a los partidos y a sus consignas, lo que supuso una ventaja para los bolcheviques cuando los mencheviques y eseristas eran mayoría (marzo-agosto de 1917). Trotski explico así este proceso: “Los Comités de Fabrica no se convertían espontáneamente en mítines (…) las masas elegían a las personas que demostraban firmeza, actividad, y parcialidad hacia la clase trabajadora. Por eso la mayoría de estos comités estaban formados por bolcheviques. Los Soviet conciliadores no podían mandar por encima de los comités de empresa (…)”.

Según algunos autores, los bolcheviques, en ciertos momentos de 1917, siendo mayoría en los Soviets los mencheviques y los eseristas, defendieron establecer los fabzavkomi como órganos amplios de representación de la clase obrera. En este sentido, tenemos unas palabras que Stalin dijo en el VI Congreso Supremo del Partido (finales de julio de 1917), siendo él el encargado principal de dicho Congreso: “los Soviets son la organización más adecuada para el poder de la clase obrera, pero no son la única organización (…) Retirar la consigna “¡Todo el poder para los Soviets!” no implica que estemos en contra de órganos amplios de representación de los trabajadores (…) ya que Soviets son un órganos útiles para luchar por el poder de la clase obrera, pero no los únicos (…) los Soviet pueden cambiar de forma, o se pueden crear formas nuevas”. Grigori Sokolnikov también defendió una postura similar: “no sé en qué libro de instrucciones sobre el marxismo aparece que los únicos órganos revolucionarios deban ser los Soviets. También pueden serlo otras organizaciones”. De forma parecida se expresó Bubnov: “Tenemos que abandonar la consigna de llevar los Soviet al poder (…) puede que en el transcurso de la Revolución aparezcan nuevas formas que representen más eficazmente las reivindicaciones de las clases más bajas, como los comités de fábrica, por ejemplo”. Aún y todo, los bolcheviques nunca nombraron a los fabzavkomi como órganos de poder dentro de la revolución; y las propuestas que se hicieron en este sentido se apagaron en septiembre de 1917, cuando reapareció el lema “¡Todo el poder para los Soviets!” con mucha más fuerza (para entonces los bolcheviques habían conseguido mayoría en los Soviets).

En la época de la Unión Soviética, la palabra fabzavkomi tomó otro significado: se utilizó para denominar a la célula del taller de los sindicatos.