Breshko-Breshkovskaya, Yekaterina

Militante eserista rusa, apodada “la abuela de la revolución”. Nació en 1844 en un pueblo que hoy en día pertenece a Bielorrusia, y fue una de las veteranas de los circulos revolucionarios del siglo XIX (desde la década de 1860 participó en movimientos de oposición, y dando clase en escuelas de zonas rurales se convenció definitivamente de adoptar las ideas revolucionarias), pasando por casi todas las tendencias: por el liberalismo, el anarquismo o el populismo. En 1873 se unió a los anarquistas y en 1874 tomó parte en el movimiento populista (este movimiento promulgaba el retorno a una vida rural y agrícola, especialmente para los intelectuales revolucionarios). Ese mismo año fue arrestada y encarcelada a espera de juicio. En 1878 fue juzgada y deportada a Siberia, siendo duramente castigada por su actitud desafiante durante el juicio (no reconoció al jurado); fue la primera mujer condenada a hacer trabajos forzados. Esto le confirió cierta fama como mujer revolucionaria y reclusa, pero cuando fue entrevistada por el periodista de la revista Century George Kennan, Breshko-Breshkovskaya era internacionalmente conocida. Consiguió escapar en 1881, pero fue arrestada de nuevo. Para cuando salió de la cárcel por una amnistía en 1996, confluyó con el populismo o sus corrientes posteriores por la influencia de sus compañeras de la cárcel. El siguiente paso de esta evolución fue fundar el Partido Eserista en 1901 junto con Viktor Chernov y Grigori Gershuni. Se exilió en 1903, en Suiza y EEUU. En 1904 representó al Partido Eserista en el Congreso Supremo de la II Internacional, en Amsterdam. Durante la revolución de 1905 volvió a Rusia, pero en 1907 fue arrestada de nuevo y enviada a Siberia por culpa del provocador infiltrado Yevno Azef (aunque esta vez también intentó escapar, en 1913, no lo consiguió).

Para cuando ocurrió la revolución rusa en 1917, Breshko-Breshkovskaya era probablemente la única persona que había participado en todas las etapas del movimiento revolucionario en Rusia hasta entonces, siendo “historia viva” del mismo. Tras la revolución de febrero de 1917, por su edad y su larga trayectoria le pusieron el apodo de “abuela de la revolución”. Cuando volvió de su exilio en Siberia, habiendo pasado 44 de sus 73 años en la cárcel, deportada o exiliada, su retorno era tan esperado que el Gobierno Provisional le dispuso un coche oficial. Dentro del Partido se alineo con la corriente más derechista de los eseristas (a favor de un gobierno en coalición con la burguesía, de seguir con la guerra, de aplazar la nacionalización de la tierra hasta que se acabase la guerra o hasta acabar la Asamblea Constitucional), teniendo además la posición más contundente dentro de ese mismo sector del Partido, alineándose especialmente con el Primer Ministro Aleksandr Kerenski – ciertamente había demostrado esta tendencia ya desde 1917, cuando defendía una alianza entre los eseristas y los kadetes-. La identificación que sentía Breshko-Breshkovskaia hacia Kerenski era tan grande, que en el III Congreso del Partido Eserista, habiendo sido elegida miembro del Comité Central Eserista, pidió su dimisión por “solidaridad con Kerenski”, ya que éste no había sido elegido. En aquel congreso fue elegida presidenta de honor. En mayo de 1917, en el Primer Congreso de los Soviets Campesinos, la eligieron miembro del Comité Ejecutivo. Además de defender a Kerenski, era partidaria de continuar la guerra imperialista y de expulsar a los bolcheviques de los órganos democráticos: en julio pidió a Kerenski que disolviera el VI Congreso de los bolcheviques, y los ilegalizara. En la Conferecia Estatal de Moscú en 1917 se alineó con el Gobierno. Esta actitud tan extrema produjo una división en el partido; y Yekaterina Breshko-Breshkovskaya tenía cada vez de menos influencia política, aunque mantuvo su prestigio personal debido a su currículum revolucionario.

Lenin era muy contrario a Breshko-Breshkovskaya. Una vez, en un artículo, la llamo “la señora Plekhanov de los eseristas”, comparando la posición de Yekaterina Breshko-Breshkovskaya con la de Plejanov, líder histórico de los mencheviques. “La corriente de Plejanov y la de Breshko-Breshkovskaya no se diferencia en nada de los demócrata-constitucionalistas”.

Se posicionó en contra de la Revolución Socialista de Octubre, fue elegida miembro de la Asamblea Constituyente y en 1918 defendió algunos gobiernos blancos “democráticos” que se crearon en las ciudades de los Urales, como por ejemplo el Komuch de Samara o el Directorio de Omsk. En 1919 huyó al exilio, primero a Japón y a Estados Unidos, donde trató de encontrar ayuda para el Ejercito Blanco, y luego a Francia, donde escribía para la revista blanca Dni (“Días”). En 1924 viajó a Checoslovaquia, concretamente a la comarca llamada “Rutenia Oriental” (hoy Ucrania). Allí impartió clases en una escuela, y volvió a la política en un partido pro-ruso de centro-izquierda. Murió en 1934 con 90 años.

(Anécdota: Según contaba su compañero de partido Viktor Chernov, Breshko-Breshkovskaya había nacido en una familia liberal de origen nobiliario, siendo educada en francés. Hablaba a los socialistas franceses en francés, pero en un francés anticuado, lo que colaboró en aumentar su reputación de “abuela”).