Kornilov, Lavr

Militar, etnólogo y explorador contrarrevolucionario ruso. Nació en el Turkestán, en Ust-Kamenogorska (hoy Öskemen, Kazajstán), en una familia cosaca étnicamente mestiza: su padre era cosaco y su madre turcomana-mongola, buriata (a pesar de todo los datos respecto a su nacimiento y familia no están del todo claros, según algunos también fu un niño adoptado). Sin embargo, comenzó su carrera militar como regular, no como cosaco. Se licenció en la Escuela de Artillería Mijailovski en 1892 y después en la escuela de San Petersburgo (en 1895) y fue destinado sobre todo en el Turkestán. Entre los siglos XIX y XX, además de hacer el servicio militar, hizo algunas expediciones entre el Turkestán ruso y el chino (Xinjiang), tanto geográficas como de inteligencia militar (en muchas de sus expediciones cruzaron por primera vez muchos caminos limítrofes del Turkestán). Aprendió las lenguas turcomanas de la zona, e incluso escribió artículos etnográficos sobre los turcomanos y los chinos, siendo sus artículos la base de los libros de geografía de la época. En 1903 y 1904 estuvo en Beluchistán (entonces India británica) haciendo “expediciones” (y espiando a las tropas británicas). En 1905 participó en la Guerra Ruso-Japonesa. Entre 1907 y 1911 anduvo como agregado militar en la embajada rusa de China (también aprendió chino y retomó el trabajo de hacer obras etnográficas) y en 1911 consiguió el grado de coronel.

Durante la primera Guerra Mundial, en 1915, consiguió el cargo de teniente general y de esa manera comenzó a dirigir divisiones. Pronto ganó fama de general valiente e independiente, pero sin disciplina o con poco sentido. Como el jefe del ejército Mijail Alekseyev dijo: “tiene el corazón de un león, pero el cerebro de una oveja”. Su subordinado Martinov dijo que: “Kornilov era trabajador y terco, pero tenía escasas capacidades intelectuales (…) No tenía talento para la organización”. Brusilov dijo que “era muy valiente y querido por los soldados, pero muchas veces provocaba pérdidas humanas. Nunca ordenaba retirarse, ni cuando era recomendable”. Un ejemplo de esto lo tuvimos en abril de 1915: intentó tomar la ciudad polaca de Przemysl contra las ordenes de Aleksei Brusilov (según Martinov la culpa fue de Kornilov), su unidad fue liquidada y a él lo apresaron los austriacos. Huyó en 1916 y volvió a Rusia. Aquella huída fue tomada como una gran hazaña y eso le volvió a traer subir de grado, a pesar de que hasta entonces no hubiera tenido grandes victorias o éxitos. Pero ese hecho hizo público otra característica fundamental del carácter y perfil de Kornilov, el “culto a la valentía”, al que él también ayudó crecer. Una fama como ésa, sobre todo comparándolo con los “hombres de política” (valentía vs cálculo, patria vs partido), le convirtió en ídolo de la derecha o candidato para “el hombre fuerte que Rusia necesita” en 1917.

Contra lo que dice el mito, Kornilov nunca fue zarista. El himno de su regimiento era antizarista, y en los días de la revolución de febrero el Comité provisional de la Duma lo puso a él como gobernador militar de Petrogrado, en vez de a Sergei Jabalov, nombrado por el zar (tomó el cargo el 5 de marzo). Además, el 8 de marzo detuvo a Aleksandra Romanova. Y en una fecha como 1918 también, cuando era dirigente del Ejército Blanco, dijo que “la restauración de la dinastía Romanov a mí me importa un bledo”. A decir verdad, Kornilov fue el típico representante de la burguesía que apareció como dirigente de la clase tras la Revolución de Febrero, también nombraban su origen “humilde” como credencial “democrática”. Según Orlando Figes, “en el primer  semestre de 1917 tenía buenas relaciones con el Soviet y utilizaba retórica revolucionaria (favorable a la Revolución de Febrero, tenemos que especificar)”. Aun y todo, esta opinión parece un poco exagerada: a decir verdad Kornilov trabajaba más con el ministro de Guerra liberal Guchkov que con el Soviet, y quería abolir la Orden Número Uno que éste dio, es decir, se encontraba dentro del consenso de la Revolución de Febrero, pero más cercano a la Duma que a los socialistas.

Kornilov ha sido descrito en la historiografía como “militar de extrema derecha”, pero las medidas duras, autoritarias y contrarias a los comités de soldados por él propuestas eran más consecuencia de la preocupación compartida por la burguesía “democrática” y los partidos socialistas oficialistas (ante la radicalización de las masas y de los Soviets) que ideas propias de la extrema derecha (en julio-agosto  de 1917 el principal apoyo  de Kornilov eran los kadetes). Describir a Kornilov como “de extrema derecha”, en nuestra opinión, no ayuda a entender las dinámicas de la lucha de clases ni las dinámicas de 1917, pues extiende la idea de que esas medidas son extraordinarias en la burguesía.

En abril de 1917 Kornilov quiso utilizar sus tropas para enfrentarse a las manifestaciones bolcheviques pero el Soviet se lo impidió. Debido a que estaba en contra de la Orden Número 1, Kornilov dimitió en abril y Guchkov quiso nombrar lo como comandante del Frente del Norte, pero el jefe del ejército Mijail Alekseyev se puso en contra amenazando con dimitir si lo hacía. Al final, en mayo de 1917 lo enviaron de nuevo al frente de Galitzia como comandante del Octavo Ejército, teniendo a Boris Savinkov de comisario. Allí Kornilov creó unidades de voluntarios (entre ellos el Batallón de la Muerte Femenino), en su opinión un patriotismo cívico-militar como ése podía hacer frente a los Soviets y “restablecer el orden”; pero muchos vieron una plataforma hacia poder en ello. Al fracasar la “ofensiva de Kerenski” de junio, fue uno de los pocos comandantes que tuvieron éxito, creciendo con ello su fama. En ésa época, por su parte, restableció la pena de muerte en su sector.  En julio el primer ministro Aleksandr Kerenski lo nombró jefe del ejército, apoyando esta decisión también los partidos socialistas del Gobierno. En la Conferencia de Estado que se celebró a mediados de agosto, la derecha lo escogió como su candidato “para salvar Rusia”. Kornilov, al tomar el puesto, dijo que iba a aplicar su programa de reformas. Ascendió de puesto a algunos oficiales de derecha, por ejemplo nombró a Anton Denikin comandante del Frente Sudoccidental.

La crisis ocurrida a finales de agostó de 1917 hizo famoso en nombre de Kornilov en la historiografía, la que conocemos como “el golpe de Estado de Kornilov”. Vino de un intento de imponer su programa de reformas autoritario y antisoviético por parte de Kornilov, siendo esa su prioridad, pero no está tan claro que camino quería elegir para cumplir esos propósitos: convertirse él en dictador, convertirse en dictador con permiso de Kerenski, convertir a Kerenski en dictador o no cambiar el régimen; más teniendo en cuenta que los protagonistas cambiaron de opinión día tras día. Por otra parte también es cierto que los grupos de derecha querían poner a Kornilov en el puesto de dictador. Ese tipo de intenciones, los planes cruzados, las envidias y desconfianzas entre Kerenski y Kornilov y los malentendidos de última hora, conllevaron que en el 27 de agosto Kerenski destituyera a Kornilov y que Kornilov movilizara sus tropas a Petrogrado (en teoría concentradas “para aplastar una supuesta revuelta bolchevique”). Ese malentendido no fue resuelto (habrá que saber quien hizo más para que la situación fuera irreversible, si Kerenski o Kornilov) y el 28 de agosto el Gobierno Provisional denunció la “revuelta contra el Estado” de Kornilov. Kornilov no tuvo prácticamente tropas para llevar a cabo una verdadera rebelión (los soldados que le eran más leales tampoco querían luchar contra el Gobierno Provisional) y lo detuvieron el 1 de septiembre.

Tras su intento de “golpe de Estado” lo metieron preso en un monasterio católico bielorruso en el pueblo de Bijov. Sin embargo, las condiciones durante el periodo de encarcelamiento fueron muy tranquilas: los carceleros  eran los guardias turcomanos de Kornilov (otro apresado, Anton Denikin, dijo: “no sé quien estaba más incómodo: nosotros, los detenidos, o nuestros captores”). Quedó libre tras la Revolución de Octubre por decisión de un miembro de la comisión para investigar el “golpe de Estado” aprovechando el clima confuso (el bolchevique Nikolai Krilenko, por lo visto, quería dar una “segunda oportunidad” a los encarcelados en Bijov, esto es, dar la libertad a los que quisieran servir al nuevo Ejército Rojo).

Al salir de la cárcel, se fue a la comarca cosaca del Don llegando el 7 de diciembre de 1917 y allí organizó el “Ejército Voluntario”, que fue el núcleo del Ejército Blanco en el Frente del Sur, junto al jefe militar cosaco Aleksei Kaledin y su viejo contrincante Mijail Alekseyev. Las relaciones entre Kornilov y Alekseyev eran muy malas, tanto porque tenían una estrategia político-militar diferente (Kornilov era mucho más ofensivo) como por malestares personales del pasado (fue Alekseien quien detuvo a Kornilov el 1 de septiembre debido a su “golpe de Estado”). A pesar de llegar a un acuerdo (Alekseyev como responsable de la política Interior y Exterior, Kornilov como responsable de Asuntos Militares), no funcionó del todo y los dos líderes intentaron apartar al otro. Kornilov apostó por el Terror Blanco: “Salvaremos Rusia aun si tenemos que matar a tres cuartos de los rusos” llegó a decir. Otra frase que dijo a un subordinado fue: “no hagas prisioneros, mátalos”. Kornilov llevó a cabo una “guerra de exterminio” en el Sur de Rusia, según el historiador Fediuk “su represión, más que castigar, aterrorizó”.

En 1918, después de que el Ejército Rojo atacara la ciudad de Novocherkassk de la Comarca del Don, el Ejército Blanco tuvo que ir al Sur, a la Comarca de Kuban, en la llamada “Marcha del Hielo”. El 13 de abril de 1918, cuando trataba de atacar la ciudad de Yekaterinodar (hoy Krasnodar), un obús del Ejército Rojo lo mató.