Sokolnikov, Grigori

Militante bolchevique judío nacido en Ucrania. Habiendo sido militante de círculos marxistas desde su etapa estudiantil, entró a militar en el Partido Bolchevique en 1905 y fue el encargado de dirigir las juventudes bolcheviques. En 1905, tomó parte en la Revolución en Moscú. En 1907 organizó el primer Congreso de la Juventud Bolchevique, pero al poco tiempo fue arrestado y deportado para toda su vida. En 1909 consiguió escapar de Siberia y se exilió en Francia, y en 1904 se tituló como Doctor en Economía en la Universidad de la Sorbona. En el exilio defendió la unión de mencheviques y bolcheviques, pero en 1914, con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, su principio internacionalista le llevo a posicionarse con los bolcheviques.

En 1917, coincidió en el tren de vuelta a Rusia con Lenin (llegando en abril), y en Moscú se dedicó a la agitación y propaganda bolchevique. Inmediatamente, fue elegido para el Comité Bolchevique de Moscú. Fue uno de los principales oradores durante el VI Congreso del Partido Bolchevique, siendo elegido para el Comité Central (ostentando este puesto hasta 1919). Tomó parte en la redacción del diario Pravda, así como en su dirección. En septiembre, fue nombrado miembro de la nueva dirección del Soviet de Petrogrado. Tomó parte en la reunión histórica del Comité Central del 10 de octubre, y defendió ante Kamenev y Zinoviev la posición mayoritaria a favor de una revuelta armada.

Tras la Revolución Socialista de Octubre de 1917, fue nombrado encargado de los bancos (manteniéndose como tal hasta marzo de 1918), puesto desde el que nacionalizó los bancos. Según E.H. Carr, fue Sokolnikov quien le mostró al VTsIK el informe que demostraba que el banco estaba trabajando con la oposición y que recomendaba nacionalizar los Bancos. Tomó parte en las negociaciones del sindicato ferroviario de Vikzhel para formar un Gobierno de coalición entre los bolcheviques, los mencheviques y los eseristas, pero las negociaciones fracasaron.

En enero de 1918, ante el acuerdo Brest – Litovsk, Grigori Sokolnikov fue uno de los pocos bolcheviques que defendió la postura de Lenin desde el principio (a favor de firmar la paz con Alemania). Por ello, fue uno de los miembros de la delegación que se encargó de las negociaciones con Alemania. Posteriormente, por su dedicación en materias económicas, fue nombrado miembro del Consejo Superior de Economía.

Aún y todo, como la mayoría de los bolcheviques, durante la Guerra Civil tuvo que dejar su trabajo a un lado para ir a la guerra: entre 1918 y 1919 estuvo en el frente oriental, y entre 1919 y 1920, en el frente sur-occidental. En 1920 le destinaron al frente de Turquestán para luchar contra los Basmachi, panislámicos del Turquestán “ruso”, (formalmente, hasta 1923). En Turquestán también tuvo responsabilidades políticas: entre 1920 y 1922 fue el Comisario Supremo del Comité Ejecutivo del Soviet de Turquestán, y entre 1920 y 1921 fue presidente del Partido Comunista de Turquestán.

En 1921 retomó sus responsabilidades en economía. Respecto a los sindicatos, se alineó con la postura tajante de Trotski y Bujarin, que abogaban por militarizar y controlar los sindicatos, en contra de la opinión de la mayoría del Partido. Ese mismo año, Lenin le encargó la gestión de la Comisaría de Finanzas. Entró bajo las órdenes de Nikolai Krestinski, pero en 1922 fue elegido para el cargo de Comisario del Pueblo de Finanzas (Entre tanto Nikolai había sido nombrado embajador en Alemania. De hecho, según el historiador Samuel Oppenheim, Sokolnikov controlaba la Comisaría de Finanzas desde 1921). Desde este puesto, Sokolnikov defendió el NEP, la Nueva Política Económica, argumentando que era imprescindible para el desarrollo de la agricultura, y ésta, a su vez, era imprescindible para el desarrollo de la economía de todo el país. Del mismo modo, Sokolnikov tenía una postura favorable respecto a las relaciones comerciales con el exterior, y creía que el producto de la Unión Soviética con mayor potencial de comercialización era la producción agraria (la mayoría de los camaradas del Partido no querían que la Unión Soviética tuviese relaciones con el exterior, creyendo que eso crearía una dependencia para el Estado Soviético). Según Sokolnikov, la mejor forma de apoyar la industria era apoyando la agricultura. Estas posiciones moderadas y “formalistas-expertas” le acarrearon ataques por parte del sector más izquierdista del partido (por parte de Yuri Larin, por ejemplo), pero sus análisis económicos le llevaron a ser elegido otra vez miembro del Comité Central del Partido Comunista (en 1919 dejó de ser miembro).

Entre las medidas económicas de Sokolnikov destaca la reducción de la impresión de la moneda. El sector izquierdista del partido, abogaba por aumentar la emisión de moneda, para que el dinero perdiese valor y reducir así la diferencia entre clases (de poder adquisitivo y en consecuencia, de lo demás). Pero como argumentó Sokolnikov, el Estado (tras dos guerras) no tenía la fuerza económica suficiente para afrontar semejante ritmo de emisión de moneda; y la inflación que provocaría la devaluación inherente a la impresión masiva de moneda acabaría por ahogar al Estado Socialista. Sin embargo, el plan de Sokolnikov se encontró con un obstáculo, ya que al principio la Rusia Soviética y la URSS no consiguieron suficiente inversión del exterior, por lo que tuvieron que sacar de los recursos de la propia Rusia el capital necesario para invertir en la industria soviética; debido a ello, decidieron emitir deuda estatal. En su opinión “la producción tenía que depender del crédito, y no al revés”, y defendía que los bancos soviéticos no tuviesen tanto control sobre la economía ni trabajasen según una planificación a conciencia. Esta campaña a favor del crédito, hizo que Sokolnikov fuera acusado de “restablecer la economía de mercado” o “ser partidario del principio liberal espontaneista de la economía”. En esa situación, para Sokolinkov el primer objetivo de la economía rusa era estabilizar su divisa: “no es tan importante fijar los precios a la baja, sino que los precios sean estables”. Entre los resultados obtenidos por Sokolnikov está la reducción del porcentaje de moneda emitida para financiar al Estado Soviético, pasando del 95% en 1922 al 16% en 1923, y consiguiendo no emitir moneda para el año 1924.

Una de sus medidas políticas fue establecer de nuevo un impuesto dinerario en las zonas agrícolas (durante la crisis de 1921 y 1922 este impuesto había pasado a ser en especie), estableciendo un sistema tributario progresivo, paritario, simplificado y riguroso. El Estado, tras la Guerra Civil, la lucha contra las bandas de campesinos (los “ejércitos verdes”) y la desorganización económica que había supuesto esta confrontación, consiguió de nuevo organizarse económicamente como un todo. En opinión de Sokolnikov, este hecho era muy importante, ya que sin estos impuestos “Rusia no podría existir (…) y los Soviets no podrían tener poder económico”. Sokolnikov, como defensor de la Nueva Política Económica, apoyaba que el Estado tuviese cierta permisividad hacia los monopolios comerciales interiores y exteriores; por otro lado, no tuvo esa tendencia hacia la liberalización respecto al sector bancario. Estaba en contra de los bancos privados, y a favor de grandes bancos de propiedad estatal (el Banco Estatal o Gosbank, el Banco Industrial o Prombank, el Banco de las cooperativas, el Banco Agrario…). Gosbank era el banco más importante, ya que tenía el monopolio de la emisión de moneda y el control de las reservas de oro. Sokolnikov, aun estando a favor de una política crediticia flexible, defendía que las reservas de oro estuviesen en manos del Estado, así como un control financiero exhaustivo, ya que creía que el control de las reservas de oro era la clave para controlar la circulación financiera. Sokolnikov fue criticado por poner a los “expertos” (muchos de ellos antiguos liberales) por encima de los “ideólogos” en la jerarquía interna del Gosbank; por ejemplo, el cadete Kutler, antiguo ministro Zarista, tuvo una gran influencia en el Gosbank bajo la protección de Sokolnikov (quien no limitaba a la economía su política de supeditar a los “expertos”, y ya en 1919 había defendido usar a “militares expertos” Zaristas en la Armada Roja). Sokolnikov publicó los presupuestos del Estado en 1925: los presupuestos habían llegado al nivel de 1913 (último año de paz), destinando menos dinero a pagar la deuda y los gastos de defensa, y más para desarrollo industrial y cultura.

En 1926, cuando dejó la Comisaría de Finanzas, fue elegido vicepresidente del Gosplán (Organización Gubernamental para la Planificación de la Economía), manteniéndose en dicho puesto hasta 1928. Más tarde, entre 1928 y 1929, fue presidente de la industria petroquímica de la URSS, y en 1929 volvió a su antiguo cargo de diplomático, siendo nombrado embajador de la Unión Soviética en el Reino Unido, un puesto de nueva creación (entre tanto, en 1930 perdió su puesto en el Comité Central del Partido Comunista). En 1933 volvió a Moscú para ser Comisario de Asuntos Exteriores. Sin embargo, dejó ese puesto en 1934, y paso a ser vicecomisario de Industria Ligera entre 1935 y 1936.

Por otro lado, su implicación en luchas internas del Partido le costó la pérdida de protección política: Sokolnikov estaba siempre en todas las discusiones, y pocas veces para defender la posición mayoritaria del partido. En 1921 defendió, junto a Trotski y Bujarin, la corriente “militar” del partido, a favor de militarizar los sindicatos. En 1922 se volvió contra Trotski para criticar sus libros de historia sobre 1917. Entre 1924 y 1925, defendió la corriente “izquierdista” de Zinoviev y Karmenev en política, mientras que en economía se alineaba con los “derechistas”; en ambos casos su posición era la contraria a la de la dirección del Partido. En 1926, en el Congreso Supremo del Partido, defendió quitar a Stalin del puesto de Secretario General, ya que éste criticaba sus posiciones “demasiado mercantilistas”. A finales de la década de los 20 se volvió a posicionar con la “corriente derechista”, defendiendo la continuación de la Nueva Política Económica, mientras que la mayoría del partido incluida la corriente de Stalin abogaba por la industrialización. Sokolnikov se posicionó en contra del Plan Quinquenal, y por ello empezó a perder posiciones dentro del Partido: en 1930 dejó de ser miembro del Comité Central, para pasar a ser simplemente “candidato” del mismo. Fue expulsado del Partido en 1936. En 1937 fue juzgado por actos contra la Unión Soviética, siendo condenado a 10 años de cárcel, donde murió en 1939.

Según E.H. Carr, gran historiador de la revolución rusa, Sokolnikov fue el “experto en finanzas del Partido Comunista”.

(Anécdota: su apodo en el Partido era “Brilliant”).