Expulsión de los partidos burgueses

Declaración de los Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado

IV. CAPÍTULO

Elegida sobre las base de las listas de los partidos confeccionadas antes de la Revolución de Octubre, cuando el pueblo todavía no podía sublevarse en masa contra los explotadores, ni conocía toda la fuerza de resistencia de éstos en defensa de sus privilegios de clase, ni había emprendido todavía en la práctica la tarea de construir la sociedad socialista, la Asamblea Constituyente consideraría como un error fundamental inclusive desde el punto de vista formal, colocarse en oposición al poder soviético. En esencia, la Asamblea Constituyente estima que hoy, en el momento de la lucha final del pueblo contra sus explotadores, no puede haber lugar para estos en ninguno de los órganos del poder. El poder debe pertenecer completa y exclusivamente a las masas trabajadoras y a sus representantes autorizados, los soviets de diputados obreros, soldados y campesinos. Al apoyar el poder soviético y los decretos del Consejo de Comisarios del Pueblo, la Asamblea Constituyente estima que sus propias funciones se limitan a establecer las bases fundamentales de la reestructuración socialista de la sociedad. Al mismo tiempo, en su propósito de crear una alianza efectivamente libre y voluntaria y, por consiguiente, más firme y estable entre las clases trabajadoras de todas las naciones de Rusia, la Asamblea Constituyente limita su propia tarea a crear las bases fundamentales de la Federación de Repúblicas Soviéticas de Rusia, dejando a los obreros y campesinos de cada nación decidir independientemente en su propio y autorizado Congreso de Soviets, si desean y en qué condiciones, participar en el gobierno federal y en las demás instituciones soviéticas federales.

Imagen: “Todo el poder para los soviets”, vía taringa