Savinkov, Boris

Eserista ruso. De joven, participó en una protesta contra el zarismo y después, en 1897 y en 1899 fue detenido. Se hizo miembro de los círculos marxistas y en 1901 fue detenido de nuevo. Disgustado con el marxismo, en 1903 entró en el Partido Eserista. Participó en la Organización de Combate del partido (brazo armado) y en 1905 participó en unos atentados y magnicidios famosos del periodo anterior a la revolución; por ejemplo, participó en los asesinatos del Ministro del Interior zarista Von Plehve y el tío del zar, el Gran Duque Sergei. En 1906, tras fallar en dos nuevos atentados lo volvieron a arrestar, debido a que lo delató el líder de la Organización de Combate Eserista, quien en realidad era un agente de la policía, y le impusieron la pena de muerte, pero se fugó de la cárcel. En 1908, al probarse que el líder de la Organización de Combate eserista era un agente de la policía secreta, fue Savinkov el que lo reemplazó en dicha función, pero a raíz de su debilitamiento, la organización se deshizo en 1911 sin ninguna acción exitosa, Y Savinkov partió al exilio. Fuera del día a día de la política, Savinkov comenzó su trayectoria como escritor escribiendo novelas y su autobiografía; todo ello y su pasado revolucionario construyeron una imagen romántica de Savinkov. En 1914, apoyó la guerra imperialista desde el exilio de Francia, pero ya para esa época se encontraba alejado de la política y entregado a una vida de lujo (aunque pasó una temporada en el Ejército francés). En 1917, después de la revolución de febrero, volvió a Rusia y dentro del Partido Eserista defendió la línea más a la derecha; favorable a la guerra imperialista, contrario al Sóviet, favorable a un gobierno que impusiese el orden ante las protestas de los trabajadores, favorable a ilegalizar el Partido Bolchevique… En junio de 1917, el Ministro de Guerra Kérenski eligió al duro y despiadado Savinkov como comisario militar del Séptimo Ejército (frente de Galitzia), para que durante la ofensiva reprimiera las peticiones de los soldados e impusiera la disciplina militar (también se dice que mató algunos soldados bolcheviques). Savinkov demostró retener su antigua inclinación hacia la violencia; sólo que ahora lugar de favorecer la revolución, favorecía el orden. Cuando Kérenski fue primer ministro del gobierno, lo nombró Viceministro de Guerra, y según algunos historiadores (por ejemplo, Sayers y Kahn) fue Savinkov quien convenció a Kérenski de que nombrara a Kornilov jefe del Ejército. Sin embargo, debido a su ideología fuertemente contrarrevolucionaria, participó en el Golpe de Estado de Kornilov (los manifiestos políticos de Kornilov eran escritos por Savinkov) y por eso, fue expulsado de su cargo y del Partido Eserista. En septiembre fue elegido para el preparlamento, en representación de una organización de cosacos.

Al tratarse de un enemigo acérrimo de la Revolución Socialista de Octubre, participó en numerosos intentos de derrocar por la fuerza el Poder Soviético; primero, participó en la rebelión Kérenski-Krasnov, después ayudó a crear los núcleos del Ejército Blanco en el Sur, y después, fue líder de una organización armada eserista que funcionaba en Moscú y Petrogrado (Unión para la Defensa de la Patria y la Libertad). Esa organización preparaba atentados contra los bolcheviques, por ejemplo, fueron responsables de la muerte del bolchevique Volodarski, y tal como confesó Savinkov, fue él el que le dio la pistola a Fanny Kaplan para que tirotease a Lenin, aunque se trate de un hecho dudoso. Además, se hizo íntimo amigo del superagente británico Sidney Reilly, con el cual organizó algunos planes para el Golpe de Estado (al parecer, al mismo tiempo, Savinkov también era amigo del embajador francés Noulens). Durante la Guerra Civil, fue uno de los líderes políticos del Ejército Blanco. En julio de 1918, en la ciudad de Yaroslavl, emprendió un levantamiento contrarrevolucionario financiado por los intervencionistas imperialistas ingleses y franceses (la segunda parte de dicho levantamiento consistía en el desembarco de una fuerza británica en el norte de Rusia, pero el desembarco, que conquistó Arjangelsk, llegó demasiado tarde). A raíz de su habilidad para la negociación y la conspiración, a partir de 1918, fue representante del Ejército Blanco ante diferentes potencias internacionales. En la Guerra Soviética-Polaca de entre 1919 y 1921, cumplió las funciones de ayudante militar del Ejército Polaco y, como líder del “Comité Político Ruso”, intentó crear un ejército antibolchevique con presos y emigrantes rusos (reunió a 30.000 hombres, pero debía disolver dicho ejército después de formarse la paz). También fue amigo del presidente polaco Jozef Pilsudski. Resucitó la Unión Nacional para la Defensa de la Patria y la Libertad, y con ayuda del servicio de inteligencia polaco infiltró a agentes suyos en la Rusia Soviética. En 1921 se trasladó a vivir a Praga, y allí organizó grupos paramilitares de asalto en las fronteras soviéticas junto a los servicios secretos checoslovacos y el general de ultraderecha Gajda (veterano del Ejército Blanco).

A partir de 1921, fue jefe de la red británica y francesa para el Golpe de Estado en Rusia, una vez que imbricó la Unión Nacional para la Defensa de la Patria y la Libertad con los servicios secretos de estos dos países (también conoció al primer ministro británico Lloyd George); según los planes de estas dos potencias, en la situación política que se crearía después de derrocar a los bolcheviques, se necesitaba un “dictador ruso” y Savinkov era el más indicado para ello. En esa época, Savinkov se movió a la extrema derecha: además de la estrecha relación que tenía con Reilly, también se relacionaba con Winston Churchill y conoció a Benito Mussolini, sintiendo mutua admiración con este último, quien le prestó la ayuda de su policía secreta y le entregó pasaporte italiano para sus intentos contrarrevolucionarios. En 1924, volvió a la URSS con intención de preparar sublevaciones contrarrevolucionarias, pero los soviéticos lo detuvieron; al parecer, la “organización blanca” dentro de la Unión Soviética con la que contactó Savinkov era falsa, se trataba de un cebo construido por la policía secreta soviética para engañar a los contrarrevolucionarios. Sin embargo, en el juicio en su contra, Savinkov dijo que “dejó que lo apresaran” porque se “arrepentía de la lucha contra vosotros (los bolcheviques)”. Durante el juicio, Savinkov reveló y denunció sus contactos y los de los demás blancos con las potencias europeas, porque se dio cuenta de “lo que buscaban las potencias occidentales era la postración y colonización de Rusia” y de que los rusos blancos se movían más “por intereses de clase que por patriotismo”. Relató con todo detalle a un estupefacto jurado bolchevique todos sus planes a partir de 1917 y el impulso de las fuerzas extranjeras que se escondían detrás de dichos planes. Gracias a su colaboración, solo le impusieron un castigo de 10 años de cárcel, cosa que su carácter hiperactivo tampoco podía aceptar. En la cárcel se dedicó a escribir parodias contra los blancos, pero eso también le pareció poca actividad. En una carta dirigida a Dzerzhinski le pidió “¡liberadme o matadme de un tiro!”. A consecuencia de su inquietud, en 1925 se suicidó.