Mencheviques

Cuadro de 1907, que muestra algunos líderes mencheviques en las filas superior y medio (en la fila inferior aparecen socialistas polacos). En el centro de la fila superior aparece Plejano, a su izquierda Akselrod, y a su derecha Martov. El primero por la derecha de la fila superior es quien fue jefe de partido durante 1917, Irakli Tsereteli. El primero por la izquierda en la fila del medio es Nikoloz Chjeidze, y el segundo por la izquierda, Trotski (entonces era menchevique).

Partido ruso, derivado de la corriente que defendía la línea reformista –contraria a los bolcheviques – en la separación del Partido Obrero Socialdemócrata (marxista). En el segundo congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, en 1903, aparecieron esas dos corrientes y al ser minoritaria la de los mencheviques – defendida por Julius Martov -se les puso ese nombre (en ruso “minoría” se dice menxinstvo). Los mencheviques, a pesar de ser minoría, al ser mayoría en el comité de redacción de la revista Iskra (“Chispa”), llegaron a controlar este órgano. Por otro lado, que Georgi Plekhanov, “creador” del marxismo ruso, se posicionara con los mencheviques en 1904 dio un gran prestigio a este partido. En un principio lo que separaba a bolcheviques y mencheviques eran las condiciones para ser militante: los mencheviques querían aceptar a cualquiera que estuviera a favor del programa del partido, según los bolcheviques había que imponer la disciplina revolucionaria en el partido, y el mismo partido tenía que ser una herramienta para la revolución, por ello, eran favorables a aceptar solo a aquellos que eran miembros de una célula del partido y tenían una tarea concreta. Aun y todo, pronto aparecieron diferencias ideológicas: en teoría las dos corrientes pensaban que “como Rusia era un país atrasado, no se podía establecer el Socialismo inmediatamente”; pero la estrategia era distinta, según los mencheviques como la revolución en Rusia tenía que ser burguesa, el proletariado tenía que aliarse con la burguesía y debía permitir el desarrollo burgués “hasta que Rusia fuera parecido a un país de Europa”; según los bolcheviques, el aliado principal de los obreros eran los campesinos y la “fase intermedia” antes del socialismo tenía que ser la dictadura de obreros y campesinos. En la revolución de 1905 controlaron el Soviet de Petrogrado, mediante Trotsky (en ese momento era menchevique). En la práctica de esa revolución las dos corrientes se separaron, teniendo cada una su propia dirección, pero la ruptura total no llegó hasta 1912 (hasta ese año, sobre todo dentro de Rusia, muchas veces los miembros de ambas corrientes andaban juntos en los comités de ambas corrientes).

Tras la revolución de 1905, el partido tuvo una especie de aumento, pero también habría luchas internas, por ejemplo, una línea de derecha (los “liquidacionistas”) quería dejar todas las tácticas ilegales y el aparato clandestino y limitar el partido al legalismo. A pesar de que esta línea era defendida por una minoría de los mencheviques, la tolerancia hacia esta línea por parte del resto de mencheviques impidió el acercamiento entre este partido y los bolcheviques. En esos años de 1905-1912 los mencheviques crecieron más rápido que los bolcheviques; por otro lado, se aliaron con la organización Bund de Trabajadores Judíos (el Bund entró en el partido menchevique en 1917). La ruptura total fue en 1912: cuando debía darse el proceso de reunificación, cada facción convocó su “congreso de reunificación”: los bolcheviques en Praga por iniciativa de Lenin; y los mencheviques en Viena por iniciativa de Trotsky.

El inicio de la guerra en 1914 trajo una crisis al partido menchevique, y debido a que su tendencia no era muy clara, fueron de nuevo adelantados por los bolcheviques. La mayoría de los mencheviques estuvieron contra la guerra, pero desde una posición exclusivamente pacifista, esto es, también estaban en contra de hacer agitación revolucionaria contra la guerra. Por otro lado, una minoría de derecha, con Georgi Plekhanov y Aleksandr Potresov a la cabeza, defendían el tomar parte en la guerra y se alejó del partido. La línea radical de los emigrantes que estaban en el exilio, sin embargo, viró hacia el internacionalismo, acercándose así a los bolcheviques de nuevo. La mayoría de miembros de esta línea (a excepción de Martov), se uniría a los bolcheviques en el futuro.

Junto a la Revolución de Febrero de 1917 el partido volvió a ser legal. En ese momento defendía las conquistas de la Revolución de Febrero (los bolcheviques defendían marchar hacia la revolución obrera, sin defender la revolución burguesa), los mencheviques fueron uno de los mayores partidos de Rusia, por ejemplo, tomaron el control sobre el regenerado Soviet de Petrogrado y en junio en el Congreso de los Soviets de Obreros y Soldados de Toda Rusia, consiguió el control de éste. Los mencheviques estuvieron en contra de entrar en el Gobierno Provisional en febrero, en su opinión el Gobierno tenía que tenerlo la burguesía, y el trabajo de los socialistas era “controlar” el Gobierno y garantizar que este no diera “pasos atrás”. Aun y todo, para julio-agosto de 1917 el partido había perdido casi todo su apoyo (en la mayoría de los casos a favor de los bolcheviques).

Dos fueron los factores para ello; en primer lugar la división del partido y por otro lado la falta de estrategia del partido. Sobre el primero, la cuestión de la guerra dividió de nuevo al partido, pues en este caso la mayoría de los líderes, dirigidos por Irakli Tsereteli, pasaron a justificar la guerra en nombre de “la democracia y la libertad” (a favor del “defensismo”). Por otro lado, en abril los mencheviques defendieron que el Soviet de Petrogrado (y sus partidos) se uniera al Gobierno provisional burgués, formara un “Gobierno de coalición”. Esta última acción se basaba en una de las convicciones arraigada en los dogmas mencheviques, al igual que defendía la socialdemocracia de Europa, ellos pensaban que en un país “atrasado” como Rusia nunca podría hacerse la revolución socialista, por lo tanto el trabajo de los socialistas era llevar hasta el final la “revolución burguesa”, por consiguiente tenían que unirse a la burguesía liberal (o como mucho hacer “oposición leal”), no derrocarla; porque ellos pensaban establecer el socialismo inmediatamente sería fútil. Por el contrario, los mencheviques no tenían estrategia frente a los problemas que la realidad planteaba, sobre todo viendo los patéticos resultados que obtenía el Gobierno Provisional (también en la “etapa de coalición”) frente a la radicalidad de las masas proletarias, las cuales poco a poco pedían el “poder de los Soviets” en vez de la “coalición”. Los mencheviques rechazaron que los Soviets tomaran el poder, también cuando lo pedían las masas, y por otra parte fueron incapaces de explicar a estas masas las ventajas de su dogma “la revolución tiene que mantenerse en el marco de la burguesía”. Los mencheviques –mientras empeoraba la situación económica – la única respuesta que tenían ante esta situación era continuar apoyando al Gobierno Provisional (como hicieron en el Primer Congreso de los Soviets en junio), rechazar que los Soviets tomaran el poder (como hicieron en los días de julio) y reprimir a los que pedían el poder de los Soviets (como hicieron en julio); del mismo modo, este partido que estaba en el Gobierno y tenía la hegemonía de los Soviets, se convirtió en súbdito de la burguesía en la práctica, y no tenía forma de representar a las masas proletarias que querían que los Soviets fueran más allá de la “revolución burguesa”. Los mencheviques ratificaron esta línea en la conferencia celebrada en Petrogrado del 7 al 12 de mayo, donde se impuso la línea “defensista” (oficialista).

Apareció un ala de izquierda (mencheviques internacionalistas), guiada por Julius Martov, contra esta postura principal del partido. Según Martov, Rusia debía dejar la guerra inmediatamente, y por otra parte, debía formarse un Gobierno de coalición con todos los partidos socialistas basado en los Soviets. La tendencia de Martov, la de los “mencheviques internacionalistas”, era apoyada por la revista Novaia Zhizn (“Nueva Vida”) de Maksim Gorki. Aun y todo, la tendencia de Martov fuela tendencia de la minoría dentro del partido durante todo 1917. La postura de Martov fue parecida a la que tuvieron los eseristas de izquierda dentro de los eseristas (paz y que un Gobierno soviético llegara al poder para comenzar las reformas), pero a diferencia de ellos, Martov y los mencheviques internacionalistas no rompieron con la dirección del partido y en todo 1917 no pudieron conseguir el control del partido (fundamentalmente, a pesar de tener una posición contraria a la dirección del partido, no tenía capacidad de decisión para proponer otra estrategia). Por otro lado, Martov no estaba de acuerdo con los bolcheviques en establecer el Estado soviético mediante una revolución, en su opinión en Gobierno soviético tenía que ser provisional hasta convocar la Asamblea Constituyente, y de esta Asamblea tenía que derivarse la legitimidad de la democracia. La estrategia de estos mencheviques internacionalistas tenía mucho que ver con la rama derechista de los bolcheviques (Kamenev y Zinoviev).

La falta de estrategia del partido, el unirse a la burguesía y las escisiones internas hicieron desaparecer totalmente el apoyo de este partido en la práctica (la mayoría de sus partidarios se pusieron a favor de los bolcheviques). Por ejemplo, se quedaron casi sin apoyo en las elecciones municipales de agosto y en septiembre perdieron el control del Soviet de Petrogrado también, y poco a poco el del resto de los Soviets d de las otras ciudades. Incluso se quedaron sin poder reunir la conferencia de la organización de la ciudad de Petrogrado debido a la falta de quórum. Casi casi para la Revolución de Octubre su influencia se limitaba prácticamente a Georgia.

Las dos facciones de los mencheviques se mostraron contra la Revolución de Octubre, la facción “defensista” se mostraba totalmente en contra, y la facción internacionalista rechazo tomar parte en el nuevo Gobierno y Ejecutivo de los Soviets por ser un golpe “de fuerza”, a pesar de ser invitada (tomó la postura contraria a los eseristas de izquierda que tenían como “compañeros de viaje” hasta entonces). A pocos días de la revolución, en el 1 de noviembre, la facción internacionalista tomó el control del partido y apoyó las negociaciones comenzadas por el sindicato del ferrocarril (Vikzhel) para que se creara un Gobierno de coalición a cambio de que los bolcheviques aceptaran algunas condiciones (esta posición era parecida al ala derecha de los bolcheviques –Kamenev, Zinoviev, Nogin, Rikov-). Sin embargo esas negociaciones no tuvieron éxito y este partido se quedó en la oposición, tomando parte en los Soviets, pero fuera de los Comités Ejecutivos de éstos (aun y todo, hizo un llamamiento a no colaborar ni con la Guardia Roja pero tampoco con las revueltas contra el Gobierno Soviético).

En los primeros meses de 1918, sobre todo después de disolver la Asamblea Constituyente, la estrategia de los mencheviques fue parecida a los eseristas de derecha – para entonces los eseristas de izquierda habían aceptado entrar en el Gobierno Soviético -: hacer oposición mediante medios legales y los Soviets, derrocar al Gobierno Soviético (Sovnarkom) y establecer la Asamblea Constituyente en vez del Estado Soviético (en marzo de 1918 incluso volvieron al Comité Ejecutivo de los Soviets –VtsIK- durante un breve periodo de tiempo). Esta alianza de facto entre los dos partidos duró hasta mayo, cuando los eseristas apoyaron la revuelta de los checoslovacos y tomaron parte en el Gobierno blanco “democrático” creado en algunas ciudades de Siberia mediante ellas, los mencheviques lamentaron este movimiento (a pesar de que algunos mencheviques individuales tomaran también parte en estos Gobierno blancos “democráticos”). Aun y todo, algunas críticas hechas contra la política campesina de los bolcheviques, justamente en el momento en que había que aplicar una política implacable en el punto más duro de la Guerra Civil, trajeron que los mencheviques fueran expulsados del VTsIK en junio. Para entonces el Partido Menchevique se encontraba totalmente sin apoyo, a excepción del baluarte de Georgia: el jefe de la Republica Federal Democrática de Transcaucasia proclamada en febrero de 1918 en el Cáucaso, fue Nikoloz Chjeidze, y cuando esa República fue disuelta en mayo de 1918, los emncheviques estuvieron en la jefatura de la República Democrática de Georgia hasta el año 1921.

En diciembre de 1918 el partido se dividió de iure entre quienes querían unirse a los ejércitos contra los bolcheviques, y los que querían mantener la “oposición legal” (la debilidad del partido y la dispersión físico-geográfica ayudaron también a esta división). La dirección del Partido (facción internacionalista) llamó a volver a los Soviets otra vez en 1918 (incluso fueron re-legalizados) y aceptaron la Revolución de Octubre como “necesidad histórica”. Aún más, llamó a luchar junto al Ejército Rojo en 1919. Sin embargo, en 1921 se unió a la revuelta de Kronstadt. Para aquel año todos los jefes históricos de los mencheviques estaban en el exilio.

Los altibajos de este partido han tenido como consecuencia que durante su historia haya habido varias personas como jefes de partido. En el proceso de fundación del partido Julius Martov fue la referencia, pero éste estuvo marginado de la dirección en 1917 por sus posiciones de izquierda. Por otro lado Georgi Plekhanov (quien trajo el marxismo a Rusia) fue uno de los jefes simbólicos del partido, pero no se implicó mucho en tareas de dirección, y además dejó el partido en 1914. En el Congreso General de 1912 Trotsky fue quien tuvo un papel principal, a pesar de que éste también dejó pronto el partido. Por otra parte, en los meses más decisivos de 1917 Tsereteli fue el líder del partido, tras la Revolución de Octubre, la jefatura volvió a Martov. Otros jefes importantes fueron Nikoloz Chjeidze, Noe Zhordania (presidente de Georgia entre 1918 y 1921), Pavel Akselrod, Aleksandr Potresov, Fiodor Dan y Matvei Skobelev.