Kerenski, Aleksandr

Eserista ruso. Al principio quería ser actor de teatro, pero el “Domingo Sangriento” de 1905 lo empujó a la política. Kerenski, a pesar de defirnirse como “socialista”, no se implicó en partidos clandestinos prefiriendo la “oposición legal”. En 1912 entró en la Duma (asamblea legislativa; aun y todo este parlamento se elegía ponderando el voto indirecto, no mediante voto universal directo) como parlamentario de los “trudovikis” (laboristas, plataforma legal que juntaba a socialistas de distintas tendencias, pero sobre todo cercanos a los eseristas). Ese puesto le dio gran prestigio, sobre todo como orador. En 1914 se mostró contra la guerra, aunque tuvo una postura blanda. Su postura fue querer poner a la Duma (y no los trabajadores ni los Soviets) a la cabeza de la “revolución democrática”.

En febrero de 1917 aceptó un puesto en el Gobierno Provisional, el de ministro de Justicia. Al aceptar ese cargo, Kerenski era al mismo tiempo uno de los dirigentes del resucitado Soviet de Petrogrado (era vicepresidente)  y una de las personas más conocidas de la Duma – así podía representar a las dos clases que habían hecho la Revolución de Febrero, la burguesía y el sector reformista del proletariado -. Así se convirtió prácticamente en la “personificación de la revolución”. A pesar de todo, hay que decir que tenía escasa legitimidad para tomar ese cargo, porque el Soviet y el Partido Eserista en ese momento estaban en contra de tomar parte en el Gobierno (Kerenski pidió la dimisión ante el Soviet, obligando a esta organización a entrar en el Gobierno, fue un gesto demagógico). Tras la “Crisis de Abril” cuando se formó el Gobierno de coalición el 2 de Mayo – esto es, cuando los Soviets aceptaron que sus representantes entraran en el Gobierno burgués -, Kerenski pasó a ser Ministro de Guerra, sustituyendo a Miliukov, que había dimitido. Kerenski fue la cara principal del llamado “defensismo revolucionario”; esto es, personificaba la actitud de los socialistas que, de estar “contra la guerra imperialista” bajo el zarismo, pasaron a justificar la guerra imperialista “bajo la democracia” o “bajo la revolución democrática”, pues era favorable a hacer la “guerra en nombre de la libertad”. Como ministro de guerra puso de comandante de la Armada a Aleksei Brusilov (que era más cercano a los Soviets y las ideas democratizadoras) en el puesto de Mikhail Alekseyev, y preparó una gran ofensiva para junio de 1917, ofensiva que fracasó, y aquello atrajo a muchos soldados hacia los bolcheviques. Como Ministro de Guerra, en mayo estableció la “Declaración de Derechos de los Soldados”, lo que era un paso atrás respecto a la “Orden Número Uno” de marzo (reimponía la posibilidad de que los oficiales aplicaran castigos físicos a los soldados). El trabajo de Gobierno de Kerenski creaba cada vez más recelo entre los socialistas, tanto entre los partidarios del Gobierno Soviético como de los favorables al Gobierno de coalición: el Partido Eserista no lo eligió para el Comité Ejecutivo en su III. Congreso.

Tras los Días de Julio de 1917 fue jefe de Gobierno, sustituyendo al cadete Georgi Lvov. Él creía que al acceder a la jefatura de Gobierno todas las facciones lo aceptarían, pero ocurrió lo contrario. La burguesía propuso a Kerenski para ese puesto porque creía que tenía legitimidad para perseguir al Partido Bolchevique y enfrentarse contra los Soviets. En sus primeros días persiguió y puso al borde de la ilegalidad a los bolcheviques. En el puesto de comandante de la Armada, puso al general Lavr Kornilov en vez de a Brusilov: detrás de este nombramiento, aunque en una situación distinta, estaba la misma motivación que para nombrar a Brusilov en mayo, la motivación política (el origen humilde de Kornilov estaba en consonancia con los ideales de la revolución de febrero, y su programa reaccionario y represivo –comparando con Brusilov- con las exigencias del momento de la burguesía). Junto a Kornilov, nombró al eserista Boris Savinkov como viceministro de Guerra.

En agosto acordó junto al general Lavr Kornilov establecer una dictadura militar que anulara la influencia de los Soviets. Este plan tenía el apoyo de los círculos burgueses. A pesar de todo, en el último momento debido a malentendidos o envidias, pues Kornilov podía ser más prestigioso en los círculos que apoyaban ese plan – la conferencia de Estado celebrada en Moscú trajo el éxito de Kornilov y la duda sobre Kerenski – Kerenski pensaba que Kornilov podía quitarlo de su puesto, y al final, mientras Kornilov daba el golpe de Estado acordado junto a Kerenski, Kerenski dio marcha atrás y llamó a los trabajadores y al Soviet a “defender la revolución”. Esta maniobra debilitó políticamente a Kerenski en vez de fortalecerlo (estuvo a punto de ser expulsado del Partido Eserista), y los bolcheviques, que estaban al borde de la legalidad, ganaron mucho prestigio, pues éstos fueron el único partido que denunciaron la conexión entre el Gobierno provisional burgués y el peligro de contrarrevolución (llevaba mucho tiempo advirtiendo que la burguesía estaba preparando la contrarrevolución y que la única manera de evitarla era que los Soviets tomaran el poder). La Conferencia democrática que convocó a finales de agosto fue otro fracaso.

La Revolución de Octubre derrocó su Gobierno, y al siguiente día hizo un intento de retomar el poder mediante las armas junto al general Piotr Krasnov. Este levantamiento duró cinco días (tanto ellevantamiento de unas tropas del interior de la ciudad como el levantamiento que tramaba un ataque mediante tropas exteriores a la ciudad). Tras este fracaso se exilió en Francia. En 1941, desde el exilio, tuvo una actitud favorable a la URSS. Murió en Nueva York en 1970.