Presentación de la Declaración de 1918

Declaración de los Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado

Las constituciones de los estados son una de las evidencias más significativas del punto de equilibrio de la lucha de clases de una época y una sociedad concreta. En ese sentido, la Declaración de los Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado, ratificada el 12 de enero de 1918  por el III Congreso de los Soviets de toda Rusia en cuanto expresión de la recién acontecida Revolución de Octubre tiene un valor excepcional, pues puede considerarse el núcleo de la primera Constitución, la aprobada en julio de 1918, del primer estado obrero en la historia de la humanidad. Ese valor aumenta más si cabe actualmente, ya que en tiempos de ambigüedad, en los que a la clase trabajadora se le da constantemente gato por liebre, “justicia social”, “redistribución”, “estado del bienestar” por Socialismo, permite discernir entre aquellos procesos netamente revolucionarios y de construcción real de poder obrero, de otros que simplemente no lo son. Por ello, la iniciativa K17, asume la publicación, periódica y artículo por artículo, de la declaración de 1918, debidamente ilustrada y traducida.